Simulación: ¿Realidad factual, o realidad virtual

Tal vez la pregunta no les parezca importante. Si es así, querido lector, respeto tu opinión como el que más, y te aconsejo que no sigas leyendo.

Pero como a mi me gusta pensar, y debatir, y lucubrar, aunque no sea mas que conmigo mismo, y en la ducha, y buscarle las cinco patas a los gatos (hasta al de Schrödinger), y analizar las  cosas, he decidido que voy dedicarle unas pocas líneas al asunto, con la esperanza de, por lo menos, encender un poco de controversia (casi digo, “encender una buena controversia”), lo que, de vez en cuando, y si el tema es suficientemente interesante, es saludable, y hasta útil.

Y es que esto de la realidad, o de lo que consideramos real, me parece bastante interesante. Y, si me permiten, les diré que yo creo que no soy el único en esto, porque si así fuera, el tema no habría sido sido tratado innúmeras veces, en la literatura, y en el cine. Especialmente en las historias de vampiros, en donde la intemporalidad es un lugar común, y en donde la realidad del vampiro no coincide para nada con la de los pobres humanos, salvo con la realidad de las chiquillas guapas que se enamoran del vampiro “bueno”, que, por ser casi humano, casi no es vampiro…pero que, a pesar de eso, sigue siendo intemporal.

En la literatura, el tema de la realidad lo abordaron muchos: entre otros, el gran Ortega y Gasset, que fue un filósofo español de fuste, del siglo XX, que, en uno de sus libros (no me acuerdo bien cuál), propuso la siguiente paradoja (casi digo “simulación”).

Ortega propuso, palabras más, palabras menos, la siguiente reflexión: ¿Qué pasaría, dijo, si en un momento dado entramos a nuestra casa por la noche, cenamos, dormimos, a la mañana siguiente nos vestimos, desayunamos, y abrimos la puerta para irnos al trabajo, y -al hacerlo-, Ohhhh…Nos damos conque la calle ya no está; tampoco los autos; ni la casa del vecino; ni la tienda del barrio; ni el perro antipático del frente; ni nada de lo que constituía nuestra realidad?

¿Qué haríamos entonces?, preguntaba Ortega, que por algo era filósofo. ¿Cómo nos las arreglaríamos?

De seguro, digo yo, no podríamos ir al trabajo, porque nuestro sitio de trabajo no existiría ya; ni la calle donde estaba; ni nada, porque todo habría desaparecido, y con ello, nosotros mismos.

Y entonces; ¿que hacer? ¿Adónde ir? ¿Dónde comer? ¿Cómo sobrevivir?, ¿Con quién hablar?, etc.

El pequeño cuento de Ortega ilustra un aspecto importante: Que somos dependientes de nuestra realidad (Ortega le llamaba “nuestra circunstancia” o – mas simplemente-, y esto ya es de mi cosecha: dependemos de nuestra realidad factual; y si nuestra realidad desaparece, desaparecemos nosotros también, porque somos parte de ella. ¿O no?

¿No han visto esas películas donde alguien entra en coma y se despierta diez años después, en otra realidad, diferente a la que conoció antes, y se desubica totalmente, porque la tienda ya no está, etc., de igual manera que en la paradoja de Ortega?

Bueno, y ahora pasemos a la realidad de la simulación, que es virtual, donde hay “cosas” que existen sólo en el microprocesador del computador, como bombas, reactores, equipos, tuberías, etc., que funcionan, se calientan (o se enfrían) en un tiempo virtual, mucho más corto que el real, pero “tiempo”, al fin y al cabo, ¿no?

Y con relación a esto, yo les pregunto: Los reactores, bombas, columnas, etc., de las simulaciones: ¿Cuándo comienzan a existir? ¿Cuándo “nacen”? ¿Nacen cuando los diseñadores los “concebimos”, en la mente?, ¿Cuando los simulamos, en el computador?; o sólo cuando los construimos y echamos a andar.

Y, también me pregunto (les pregunto). ¿Cuál es la realidad del reactor?, Porque sólo porque es “cosa”, y no gente, no quiere decir que no la tiene. ¿Cuándo comienza? ¿Será que su realidad sólo comienza cuando ensamblamos los tubos, las bombas, y los demás componentes, y echamos a andar el proceso? O será que comienza antes, cuando “nació” como idea, en la mente del diseñador. ¿Será que las dos realidades son una “y una sola”, como dicen los matemáticos?; o será que, tal vez, son realmente dos realidades, que se superponen?

Y me sigo (les sigo) preguntando: Y si son dos las realidades, como todo ser cuerdo creería que realmente son: ¿En qué momento pasaron, reactor y componentes, de la una realidad, a la otra, como pasó Alicia a través del espejo que Lewis Carroll inventó, que realmente no existió, Lewis, porque no se llamaba así?

Y también les pregunto: ¿Y donde está el reactor?

¿Qué les parece?

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